¿Cómo saber si tengo ansiedad? Señales a las que prestar atención
1 de julio de 2026 · 2 min de lectura · Maria Morales
La ansiedad es una de las razones más frecuentes por las que las personas acuden a terapia. Sin embargo, muchas veces llega disfrazada: como un nudo en el estómago que no desaparece, como noches de insomnio o como una sensación constante de que algo malo va a ocurrir.
¿Qué es exactamente la ansiedad?
La ansiedad es, en origen, una respuesta natural y adaptativa de nuestro organismo. Nos prepara para reaccionar ante un posible peligro. El problema aparece cuando esa respuesta se activa de forma demasiado intensa, demasiado frecuente o en situaciones que no suponen una amenaza real.
Cuando eso ocurre, la ansiedad deja de ser una aliada y empieza a limitar nuestra vida.
Señales frecuentes de ansiedad
En el cuerpo
- Tensión muscular, especialmente en cuello, mandíbula y hombros.
- Taquicardia o sensación de opresión en el pecho.
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Problemas digestivos o “nudo en el estómago”.
- Dificultades para dormir o descanso poco reparador.
En la mente
- Preocupación constante y dificultad para desconectar.
- Anticipación de escenarios negativos (“¿y si…?”).
- Dificultad para concentrarte.
- Sensación de estar siempre en alerta.
En la conducta
- Evitar situaciones que generan nerviosismo.
- Postergar decisiones o tareas.
- Necesidad de tenerlo todo controlado.
- Irritabilidad o impaciencia con las personas cercanas.
¿Cuándo pedir ayuda?
No es necesario esperar a que la ansiedad sea insoportable. Si notas que estas señales se repiten durante semanas, que interfieren en tu trabajo, tus relaciones o tu descanso, o simplemente sientes que ya no sabes cómo gestionarlo por tu cuenta, la terapia puede ayudarte.
En terapia no solo trabajamos para reducir los síntomas: buscamos comprender por qué aparece la ansiedad, qué la mantiene y qué necesita tu sistema nervioso para recuperar la calma.
Qué puedes hacer hoy
- Ponle nombre: reconocer que lo que sientes es ansiedad ya reduce parte de su intensidad.
- Cuida la base: sueño, alimentación y movimiento influyen directamente en tu sistema nervioso.
- Respira de forma consciente: alargar la exhalación activa la respuesta de relajación del cuerpo.
- No luches contra los pensamientos: intentar suprimirlos suele hacerlos más presentes. Obsérvalos con distancia.
- Pide ayuda profesional: un proceso terapéutico te dará herramientas adaptadas a tu caso concreto.
Si te has reconocido en estas líneas y sientes que ha llegado tu momento, estaré encantada de acompañarte, de forma presencial en Barcelona o mediante terapia online.
