Terapia integradora
Trabajo combinando diferentes herramientas psicológicas, porque cada persona y cada situación son diferentes. Adapto la terapia a lo que necesita cada persona, en lugar de utilizar siempre el mismo método.
Para mí los síntomas (psicológicos y somáticos) y el malestar que podemos tener las personas simplemente es el cuerpo hablando. La finalidad biológica de nuestro cuerpo es sobrevivir y para ello tiene muchos mecanismos para garantizarlo, lo que pasa que muchas veces no tenemos las herramientas o la consciencia para entenderlos y se acaban cronificando manifestándose en formato síntomas y malestar, perdiendo así salud (esos mecanismos no cumplen con su función).
Cuando se entienden, cumplen su función y muchas veces ese malestar desaparece. Eso es a lo que me dedico, a entender el origen y el porqué de los síntomas y el malestar.
Trabajo desde la psicología integradora. Me adapto a cada persona, a cada situación y a cada necesidad. No todo funciona de la misma manera en cada persona.
Tengo formación amplia en diferentes enfoques y corrientes: cognitivo-conductual, terapias de tercera generación, EMDR nivel I y II, IFS, terapia focalizada en la emoción, terapia sistémica y análisis transaccional, entre otros.
Online · 40 €
Por videollamada, desde cualquier lugar de España.
Presencial · 50 €
En la consulta de Barcelona.

¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?
Insomnio, presión en el pecho, pensamientos constantes, obsesiones o rumiaciones.
Ideas o imágenes que aparecen sin querer y generan malestar. Pueden llevar a que repitas alguna acción para sentirte mejor.
Cuando las exigencias superan durante mucho tiempo lo que puedes sostener.
El trabajo te ha dejado sin energía ni ganas.
Un miedo intenso y repentino, con síntomas físicos que asustan.
Cuando la comida, el cuerpo o el peso ocupan demasiado espacio en tu cabeza.
Sentirme sin ganas, que todo me cueste, hasta las tareas más simples.
Emociones tan intensas y desbordantes que cuesta entenderlas y manejarlas, generando malestar y acciones de regulación poco saludables (atracones, autolesiones, tricotilomanía, etc.).
Estar irascible, que todo te moleste.
Evadirse con el móvil, el deporte o cualquier cosa para evitar afrontar o conectar con el sufrimiento.
Notar que estoy muchas horas en el móvil, Netflix, videojuegos... hasta dejar de tener el control.
Te gustaría valorarte y tratarte bien.
Presión constante, miedo al error y la sensación de no llegar nunca.
A veces sabes lo que quieres cambiar, pero algo dentro de ti parece frenarte.
No poder ceder nunca el control, estar sobrepasado en todo, anticipar todo y estar irascible si algo no sale como esperaba.
No sabes cómo eres o lo que quieres. Te gustaría tener tu identidad y el sentido de vida más definido.
Cuando el miedo a perder una relación decide por ti.
Te cuesta confiar, poner límites o mantener relaciones estables.
Soledad, dificultad para conectar con la gente o sentirte diferente.
Aceptar o modificar la vivencia de las relaciones familiares que generan malestar.
Sentir que no solucionas bien los conflictos en el trabajo, con profesores/as, con la familia, con amigos, etc.
Una separación, un cambio de trabajo, la maternidad o una enfermedad.
Preparación psicológica para el parto, posparto.
De los 12 a los 25 años es una etapa de cambios, no solo sociales sino también de cambios biológicos. En esta etapa se puede necesitar acompañamiento en las diferentes dudas y cambios vitales.
Una pérdida que duele y necesita su espacio.
Estar presente físicamente, pero sentir que estás lejos de ti, como si vivieras en automático y te costara conectar con lo que sientes.
De abuso sexual infantil, abuso, conducta narcisista, etc.
El trauma no siempre viene de algo extremo. A veces nace de años de críticas, abandono o relaciones inseguras.
¿No sabes ponerle nombre?
Si llevas tiempo pensando «no sé qué me pasa, pero no estoy bien», también es un motivo válido para pedir ayuda.
No hace falta que algo vaya mal. Hay etapas que remueven mucho y en las que un acompañamiento psicológico ayuda a regular lo que sientes:
Trabajo combinando diferentes herramientas psicológicas, porque cada persona y cada situación son diferentes. Adapto la terapia a lo que necesita cada persona, en lugar de utilizar siempre el mismo método.
Exploro cómo nuestras experiencias pasadas, especialmente durante la infancia y en nuestras relaciones, pueden influir en cómo nos sentimos hoy. Por ejemplo, cómo el miedo al rechazo puede hacer que necesitemos constantemente la aprobación de los demás.
Trabajo para que la persona aprenda a reconocer lo que siente, identificar cómo se manifiesta en su cuerpo y encontrar herramientas para gestionar la ansiedad, la tensión o el bloqueo emocional.
Utilizo esta técnica para trabajar recuerdos o experiencias difíciles que todavía generan malestar. Mediante una estimulación bilateral guiada, ayudo a procesarlos para que dejen de provocar una reacción emocional tan intensa. Cuenta con evidencia científica, especialmente para el estrés postraumático.
Ayudo a comprender las distintas partes de nosotros mismos: la que tiene miedo, la que intenta controlarlo todo o la que necesita agradar. Exploramos qué intentan proteger y qué necesitan, en lugar de luchar contra ellas.
Utilizo recursos como la respiración, la atención a las sensaciones corporales y la orientación al entorno para ayudar a la persona a reconocer cuándo está en alerta y aprender a recuperar la calma.
Trabajamos los pensamientos y comportamientos que mantienen el malestar. Ayudo a identificar interpretaciones poco útiles, cuestionarlas y desarrollar maneras diferentes de afrontar las situaciones. Es una terapia con amplio respaldo científico para distintos problemas psicológicos.
Ayudo a aprender a convivir de otra manera con las emociones y los pensamientos difíciles, sin tener que eliminarlos a toda costa. La idea es que podamos seguir haciendo cosas importantes para nosotros, aunque a veces sintamos miedo, tristeza o ansiedad.
Ayudo a identificar y comprender las emociones, incluso aquellas que a veces nos cuesta reconocer. Por ejemplo, descubrir que detrás del enfado puede haber tristeza, miedo al rechazo o necesidad de sentirnos comprendidos.
Trabajo con patrones que se repiten en nuestra vida, como sentir que no somos suficientes, temer que nos abandonen o necesitar la aprobación de los demás. Exploramos de dónde vienen y cómo podemos responder de una forma diferente.
Me sirve como marco para comprender cómo los estados de alerta, seguridad o desconexión pueden influir en nuestras emociones y relaciones. Me ayuda a orientar el trabajo de regulación, teniendo presente que algunas de sus explicaciones teóricas siguen siendo objeto de debate científico.
Primero exploro la historia y las necesidades de cada persona. Después, establezco un plan de trabajo personalizado en el que combino la comprensión del problema, las herramientas prácticas y, cuando está indicado, el procesamiento de experiencias difíciles. Mi objetivo es que la terapia no consista únicamente en hablar, sino también en trabajar activamente para conseguir cambios duraderos.
Escríbeme por WhatsApp, llámame o reserva directamente.